Bebe agua, comprate una tetera e hidrátate
Publicado por Monica en 27 Enero 2009
Es oportuno iniciar este blog con un famoso anuncio de teteras, botellas o, simplemente, uno de los principios fundamentales del taoísmo.
Sacadas fuera de su contexto las frases, los sonidos y las imágenes nos pueden parecer enigmáticas, graciosas o convertirse en pegadizas. De esta misma manera la publicidad, en todas sus formas, no puede ser considerada más que un medio para llamar la atención sobre algo y, a ser posible, ganar dinero con ello. La publicidad no es un arte y tampoco es un entretenimiento. La publicidad es la aplicación práctica del conocimiento acerca del procesamiento de la información y la comunicación del ser humano a la manipulación de su percepción. La publicidad nunca es honesta y tampoco es objetiva. No tiene por qué serlo. Sacarla fuera de este contexto es erróneo por definición – no sería publicidad.
Así pues, resulta un misterio la relación que tiene el discurso de Bruce Lee con el producto que se intenta vender y el papel que juega el agua en todo ello.
Bruce Lee habla en metáfora, pero las metáforas, si no están contextualizadas no son comprensibles, ya que es el contexto el que nos indica cómo hacer la analogía. ¿Alguien se acuerda qué era lo que se anunciaba?
Bruce Lee habla de agua y de una forma de ser. Después, otra voz nos habla de la carretera y le dice (obliga) al espectador que sea la carretera. Lo curioso es que a pesar de la validez aparente de las analogías, estas no son procesadas como un conjunto sino como dos. De esta manera no se crea una asociación entre las palabras de Bruce Lee y el producto objetivo.
El resultado no es el anuncio de un BMW, sino el anuncio de Bruce Lee y el agua con una estética análoga a la utilizada en campañas anteriores por la competencia directa.
Esto es un buen ejemplo de mala publicidad.
